domingo, 14 de octubre de 2018

Deforestan emblemático parque de Cuba para ahuyentar a los pájaros

Autoridades de la ciudad de Guantánamo ordenaron en días recientes la drástica deforestación del emblemático parque José Martí, medida que ocasionó la muerte de decenas de pájaros y privó de sombra a los vecinos de una de las urbes más cálidas de Cuba.

Con el objetivo de ahuyentar a las bandadas de totíes, mayitos, chinchiguacos y pájaros vaqueros que pernoctan cada noche en el parque, empleados de los Servicios Comunales podaron a más de 50% los árboles del lugar, desestimando las advertencias del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma). La poda, tildada por ambientalistas y vecinos como “arboricidio” y duro golpe al patrimonio forestal de la ciudad, buscaba evitar sobre todo el impacto de los excrementos de aves que se acumulaban sobre las calles y los bancos del parque. 

“Sus excrementos se acumulan de la tarde a la mañana y ensucian a visitantes, bancos, suelo…; provocan, entre otros perjuicios, hedor e incluso esos desechos parasitados pueden transmitir infecciones a las personas”, reseñó el periódico local Venceremos.

Sin embargo, muchos de los transeúntes se alarman por la agresión a la flora y el medio ambiente que supone una poda discriminada, imagen que contrasta además con los aires de renovación que vive ese Monumento Local, como parte de una reparación iniciada en el mes de abril. El abogado y colaborador del portal Cubanet, Roberto Jesús Quiñones, retrató un grupo de aves que murieron calcinadas en los cables de electricidad cercanos al parque, luego de que no encontraran cobijo habitual en la fronda de los árboles. 

“Se sabía que los pájaros se iban a desorientar al no poder cobijarse en las ramas de los árboles. Lo que no imaginaron los sesudos que ordenaron la poda es que ante el desmantelamiento de su hábitat natural, los animalitos, perseverantes en su empeño de continuar en el parque, irían a posarse en bandadas sobre los cables eléctricos, en los cuales varios de ellos ya han muerto electrocutados”, contó Quiñones.

Alexander Fernández Velázquez, inspector ambiental del Citma, dijo al periódico que entregó personalmente a Zulma Ojeda, directora del Grupo de Desarrollo Integral de la Ciudad, un catálogo de espantapájaros electrónicos -pequeños dispositivos que emiten un flash- con precios de 35, 100, 300 y hasta mil euros.

“Los recursos estatales que se han gastado en combustibles, agua y otros insumos para mantener la limpieza del parque, tal vez se hubieran ahorrado con la compra del espantajo más barato”, aseguró.
El ambientalista y profesor de la Universidad de Ciencias Médicas, Mario Montero Campello, opinó que “estamos en presencia de un problema ambiental”, y recomendó al Consejo de Administración Municipal que solicite por escrito ante la delegación del Citma la creación un proyecto dirigido a una solución.

“El proyecto podría ser financiado por el Fondo Ambiental. Propongo sondear cómo han resuelto o mitigado problemas como este otras ciudades del país”, aseveró el académico.
José Sánchez Guerra, historiador de la Ciudad, concluyó por su parte que ya es tiempo de concretar un Jardín Botánico en Guantánamo, sueño largamente acariciado por la comunidad científica local. 

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