miércoles, 31 de octubre de 2018

Así está el Hotel Florida luego de casi dos años de trabajos constructivos

Muy lentamente avanzan los trabajos constructivos en el edificio Villa Clara, ubicado en el corazón de Santa Clara y donde el Ministerio del Turismo ha proyectado erigir uno de los mayores ejemplares de la modalidad Encanto en el centro del país: el Hotel Florida.

Las jornadas de demolición se han dilatado por varios meses mientras el acceso al parque Vidal —núcleo histórico y cultural de la ciudad— sigue cerrado por la calle Cuba, con todo el transporte urbano desviado. Cuando a mediados de 2017 algunos dirigentes entusiastas propagaron la idea de que la obra quedaría concluida para la Feria Internacional de Turismo, FITCUBA 2018, no pocos salieron al paso para negar lo que consideraban una barbaridad.

En septiembre vino el huracán Irma, y aquellos mismos entusiastas se retractaron: “Si no hubiera sido por el ciclón el hotel se habría terminado para mayo”, dijeron, pero sus palabras no podían estar más alejadas de la realidad.

Hace más de un año se apuntaló la fachada del ruinoso edificio y se procedió al cierre perimetral del mismo con altas vallas de aluminio, sin embargo, tardaría mucho más el inicio de la demolición. Hoy, la brigada que labora en el inmueble, perteneciente a la unidad de Emprestur de Ciego de Ávila, explica que los actuales trabajos deben tardar unos 7 meses más antes de escombrar el área para iniciar entonces el proceso de cimentación constructiva.

Las obras actuales se hacen con extremo cuidado: se derriban todas las estructuras y paredes de forma manual, para evitar daños en aquellos elementos arquitectónicos que deben preservarse. El objetivo es conservar la fisonomía ecléctica de uno de los edificios más distintivos de la ciudad, el mismo que en sus años de gloria acogió el mencionado hotel, pero también negocios, cafeterías, y el cine Villa Clara, que en su momento fue uno de los más populares de la urbe.

El actual proyecto prevé dotar a la Cadena Cubanacán —futura operadora— de 51 habitaciones caracterizadas por el buen gusto y una refinada ambientación basada en los componentes arquitectónicos y decorativos propios del siglo XX, algo que caracteriza a los hoteles de la modalidad Encanto, pero, no obstante, se integrarían elementos de modernidad como son un gimnasio, piscinas y jacuzzis.

Todo ello implicaría además la eliminación definitiva del vertedero más céntrico de la urbe, y cerrarles el paso definitivamente a indisciplinas sociales y hechos lamentables que encontraban cobija entre esas ruinas.“Desde que sacaron a los últimos vecinos que habitaban las plantas superiores por peligro de derrumbe, el lugar se convirtió en un antro. Ahí pasaba de todo, desde vagabundos que dormían y hacían sus necesidades, hasta pervertidos y prostitutas que frecuentaban el lugar cada noche”, explica María Victoria, quien reside en las cercanías del edificio.

Sin embargo, el entusiasmo cede espacio a la cautela, y el malestar por el cierre de la concurrida calle Cuba va aumentando en la misma medida en que los trabajos se dilatan. “Además, hay que preocuparse, porque no es primera vez que dejan una obra por la mitad o se meten un siglo para terminarla”, recuerda la vecina.

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